El
presente capítulo describe en detalle los pasos del
examen colposcópico para identificar una neoplasia
cervical. Seguir al pie de la letra este protocolo
de exploración contribuye a evitar en gran medida
los errores comunes en la práctica colposcópica.
Antes de seguir adelante, se aconseja a los lectores
estudiar a fondo las bases anatómicas y
fisiopatológicas de la práctica colposcópica
Comience por practicar con objetos inanimados
El
colposcopio puede considerarse como una extensión
del sentido de la vista del médico. Como tal, con la
práctica, debe convertirse en una herramienta cómoda
en lugar de un impedimento; llega a ser, por así
decirlo, una parte del cuerpo del colposcopista.
Durante el aprendizaje de la colposcopia, vale la
pena familiarizarse con el equipo que se va a usar.
Es conveniente practicar observando diversos objetos
inanimados en la sala de exploración (manzanas,
naranjas, flores, frascos pequeños con etiquetas,
etc.), con diferentes intensidades de luz, diversos
aumentos y con los filtros verde y azul o sin ellos.
Pueden ser necesarios dos ajustes para personalizar
el aparato. El colposcopio debe ajustarse a la
distancia interpupilar del colposcopista a fin de
lograr visión estereoscópica; para ello se modifica
la separación entre los dos oculares. Inicialmente
deben mantenerse los oculares separados al máximo.
Si al observar por el colposcopio se ven dos campos
de visión distintos, hay que acercar los oculares
hasta que los dos campos se fusionen y brinden una
visión binocular estereoscópica. Los oculares
también pueden ajustarse para compensar las
variaciones en la visión de cada colposcopista en
particular, cambiando el foco de los
oculares, que puede llevarse a la corrección
requerida (+ o - dioptrías), en caso
necesario, con la escala de dioptrías que
aparece en el costado de los mismos.
Para ello hay que ver por el ocular derecho con el
ojo izquierdo cerrado y moviendo el colposcopio; al
mismo tiempo, se ajusta el enfoque fino con la
perilla correspondiente hasta que la imagen esté
enfocada. Sin mover el colposcopio y con el ojo
derecho cerrado, debe girarse lentamente el ocular
izquierdo hasta que la imagen quede enfocada. Con
esto, el instrumento queda ajustado a la visión del
individuo. Las personas con visión normal o que usan
gafas no necesitan hacer corrección alguna de las
dioptrías.
Un método para practicar la técnica de la biopsia
colposcópica en un objeto inanimado consiste en usar
un trozo de tubo con un diámetro y longitud
similares a los de la vagina (unos 5 cm de ancho y
15 cm de largo) y una pelota de espuma de látex que
pueda cortarse en secciones y encajarse en el
extremo distante del tubo. Puede usarse líquido
corrector para máquina de escribir o alguna pintura
semejante para simular lesiones en la superficie de
la espuma de látex. Estas lesiones pintadas serán
los objetivos con los cuales practicar la
colposcopia. Así se evita el problema de obtener
tejidos animales en los cuales practicar y los
consiguientes problemas de conservación y limpieza
de los mismos. Las biopsias deben tomarse bajo
visualización colposcópica siempre que sea posible,
de modo que es necesario aprender la técnica de toma
de biopsias usando el colposcopio. De igual modo,
siempre que sea posible, el principiante debe estar
bajo la supervisión de un instructor experimentado y
que, de preferencia, haya recibido un curso de
capacitación. El aprendizaje interactivo, basado en
pacientes reales, acelerará la curva de aprendizaje.
En las sesiones prácticas, vale la pena aprender a
usar los formularios de evaluación colposcópica para
registrar los resultados y el sitio de donde se haya
tomado cualquier biopsia.
Pasos del examen colposcópico
Muchos
autores han descrito acertadamente la manera
correcta de realizar una exploración colposcópica (Campion
et al., 1991; Cartier y Cartier, 1993; Coppleson et
al., 1993; Soutter 1993; Wright et al., 1995;
Anderson et al., 1996; Burghart et al., 1998; Singer
y Monaghan, 2000). Aunque hay diferentes corrientes
de pensamiento y práctica de la colposcopia, el
método descrito en el presente manual se basa en la
técnica de colposcopia clásica o ampliada.
Los colposcopistas a menudo se forman sus propios
juicios respecto de lo que consideran esencial en el
examen y desechan gran parte de lo que consideran
inútil. Parecería que la práctica de la colposcopia
es bastante flexible en su contenido, y que el orden
en que se realizan los diferentes pasos puede variar
en los distintos medios, ya que las circunstancias
cambian según el entorno cultural y contextual en el
que se lleva a cabo la colposcopia en todo el mundo.
Sin embargo, recomendamos seguir cuidadosamente los
pasos que se describen a continuación, tanto durante
la fase de aprendizaje como en la práctica cotidiana
de la colposcopia. En la medida de lo posible, se
expone el motivo de cada paso. A menudo, la
convicción sobre la utilidad de cada paso vendrá con
la experiencia.
Explique el procedimiento a la
paciente
Es
posible que al remitir a una mujer a la consulta de
colposcopia, nadie le haya explicado de antemano el
procedimiento en detalle. Para las mujeres capaces
de leer, pueden ser útiles los folletos sobre lo que
implica una citología cervical anormal u otras
pruebas de tamizaje, con una explicación sobre el
examen colposcópico. Es importante que todas las
mujeres reciban una explicación previa del
procedimiento y que la enfermera o el colposcopista
las tranquilicen. Si la mujer no se relaja durante
el procedimiento, la colposcopia puede resultar
difícil y no dar resultados óptimos. El respeto a la
intimidad y al pudor durante la consulta y el examen
es de capital importancia.
Solicite
el consentimiento informado
Después
de explicarle el procedimiento a la mujer y antes de
la colposcopia, debe obtenerse su consentimiento por
escrito. El formulario de consentimiento debe
incluir información sobre el examen colposcópico y
los procedimientos habituales que pueden
acompañarlo, tales como biopsia, legrado
endocervical y fotografía, así como resumir las
complicaciones comunes que pueden ocurrir (tanto las
menos graves y más frecuentes como las más graves,
pero menos frecuentes). Si la paciente requiere de
exámenes colposcópicos subsecuentes, puede ser
preferible obtener el consentimiento informado en
cada ocasión.
Puede planearse el tratamiento de una neoplasia
intraepitelial cervical (NIC), confirmada durante la
colposcopia, para ser aplicado en la misma sesión
que en la del examen, con objeto de reducir al
mínimo el número de visitas y contribuir a que se
cumpla con el tratamiento, ya que las pacientes, por
diversos motivos, pueden no estar dispuestas a hacer
una visita subsiguiente para completar el
tratamiento. Es posible realizar un tratamiento
ablativo como la crioterapia después de efectuar una
biopsia dirigida durante la colposcopia, de modo que
los resultados de histopatología de la lesión
tratada estén disponibles en una fecha posterior.
Por otra parte, un tratamiento exerético como la
escisión electroquirúrgica con asa (LEEP) brindará
una muestra de tejido que ayudará a establecer la
naturaleza histopatológica de la lesión tratada. Si
se planea un tratamiento de ese tipo en la misma
visita, inmediatamente después de la colposcopia, el
proceso de consentimiento informado debe mencionar
también los aspectos terapéuticos. Antes de obtener
el consentimiento informado, deben explicarse las
posibles consecuencias en términos de tratamiento
excesivo o innecesario, así como los posibles
efectos colaterales y complicaciones del
procedimiento terapéutico.
Reúna los antecedentes personales de interés
La
anamnesis de la paciente suele efectuarse después de
obtener su consentimiento informado. La mayoría de
las mujeres son remitidas a colposcopia después de
una prueba de tamizaje, y es aconsejable contar con
el resultado de dicha prueba de tamizaje al momento
del examen colposcópico. Si se envió a la paciente
por resultados anormales en la citología, es ideal
tener a la mano una copia por escrito del frotis o
los frotis anteriores en el momento de la
colposcopia. Deben obtenerse los antecedentes
obstétricos y ginecológicos pertinentes, así como
los antecedentes de toda exposición relevante (por
ejemplo, número de embarazos, fecha de la última
menstruación, antecedentes de uso de anticonceptivos
orales o suplementos hormonales, infecciones de
transmisión sexual, etc.) y registrarse la
información en un formulario diseñado para ello. Es
importante conocer la
fecha de
la última menstruación para evaluar la posibilidad
de embarazo o menopausia.
Introduzca el espéculo vaginal e
inspeccione el cuello uterino
La
paciente se coloca en posición modificada de
litotomía, sobre una mesa de exploración con
soportes para los talones, estribos o soportes para
piernas. Es importante pedir a la paciente que se
relaje. De preferencia, las nalgas deben asomar
ligeramente sobre el borde de la mesa. Esto hace
mucho más fácil introducir el espéculo y manipularlo
en diferentes ejes, en caso necesario. A un lado de
la mesa se coloca una bandeja de instrumental con
los instrumentos esenciales para la colposcopia.
Generalmente es adecuado un espéculo mediano bivalvo
(de Cusco, Grave, Collin o Pedersen). El lubricante
preferido es el agua limpia y tibia en el espéculo,
ya que entibia el metal pero no interfiere con la
interpretación de las muestras cervicales, como los
frotis de citología. Si la mujer tiene la vagina
demasiado laxa, es útil un separador para las
paredes vaginales o un condón de látex colocado
sobre el espéculo (cortado a 1 cm del receptáculo de
la punta). Debe tenerse especial cuidado de alinear
las hojas del separador para las paredes vaginales
en forma perpendicular al espéculo vaginal, para no
pellizcar la vagina. La habilidad para esta maniobra
se adquiere con la práctica. En las mujeres muy
obesas, puede ser preferible usar dos espéculos de
Sim para separar las paredes vaginales anterior y
posterior.
Una vez colocado el espéculo y con las valvas
completamente separadas, se tiene una buena visión
del cuello uterino y los fondos de saco vaginales.
Esto también puede causar cierta eversión de los
bordes del cuello uterino en las multíparas, lo que
deja al descubierto la porción inferior del conducto
cervical. Después de exponer el cuello uterino, debe
evaluarse la naturaleza de las secreciones y
observar cualquier hallazgo evidente, como
ectropión, pólipos, folículos de Naboth, zona de
transformación congénita, atrofia, inflamación o
infección, leucoplasia (hiperqueratosis), condilomas,
úlceras, neoplasias y cualquier lesión obvia en los
fondos de saco vaginales. A continuación, debe
retirarse suavemente el exceso de moco del cuello
uterino con torundas de algodón empapadas en
solución salina. No se recomienda limpiar con
torundas de algodón secas, ya que pueden causar una
hemorragia traumática y petequias subepiteliales.
Debe evitarse la manipulación brusca y traumática
del espéculo y las torundas, ya que puede ocasionar
pérdida del epitelio y hemorragia.
Tome una
muestra para citología cervical, si es necesario
Es
probable que la mujer haya sido enviada por un
resultado anormal en la citología; por consiguiente,
es discutible si hace falta repetir el frotis en
tales casos. Sin embargo, si al colposcopista le
interesan los resultados de una nueva citología,
debe tomarse la muestra del cuello uterino antes de
aplicar cualquier solución, como el ácido acético. A
veces, la toma de la muestra para el frotis causará
sangrado, pero este suele ceder poco a poco después
de aplicar el ácido acético.
Tome muestras para exámenes de laboratorio, si es
necesario
En este
punto, debe tomarse cualquier otra muestra para
tamizaje o exámenes diagnósticos motivada por los
signos o síntomas sospechosos. Por ejemplo, puede
obtenerse con un hisopo una muestra para cultivo de
Neisseria gonorrhoeae del conducto cervical o del
pus en el fondo de saco vaginal, o bien tomarse una
muestra del conducto cervical para buscar Chlamydia
trachomatis después de retirar el exceso de moco. Si
se encuentra una lesión ulcerosa en la vagina, el
cuello uterino o la zona anogenital externa, el
colposcopista debe considerar la posibilidad de que
se deba a una o varias infecciones de transmisión
sexual y tomar las medidas diagnósticas pertinentes.
Si se necesita una muestra para buscar papilomavirus
humano (VPH), por ejemplo, deben obtenerse las
células cervicales antes de aplicar el ácido
acético.
En seguida, debe inspeccionarse el cuello uterino
con bajo aumento (5x a 10x), en busca de zonas
obvias de anormalidad (por ejemplo, leucoplasia).
Aplique
solución salina isotónica
Se
aplica solución salina isotónica al cuello uterino
con un rociador o con torundas de algodón y después
se retira el exceso de líquido. Esto no es tan solo
la manera ideal de realizar una inspección
preliminar en busca de anomalías superficiales (por
ejemplo, leucoplasia o condilomas), sino también la
mejor manera de examinar en detalle los capilares y
vasos sanguíneos superficiales del cuello uterino.
Como auxiliares para el examen de los vasos
sanguíneos se emplean los filtros verde o azul del
colposcopio, que intensifican el contraste de los
vasos, y un mayor aumento (cerca de 15x). Si bien
algunos colposcopistas experimentados no realizan
sistemáticamente una inspección después de aplicar
la solución salina, sino que proceden de inmediato a
la aplicación de ácido acético, se dice que debe
efectuarse la inspección en todos los casos, ya que
permite tomar nota de la ubicación de los vasos
anormales e integrar esta información con los
resultados de los pasos subsecuentes, lo cual
determinará el sitio apropiado para tomar una o
varias biopsias, en caso necesario. La aplicación de
ácido acético al cuello uterino, e incluso la de
solución yodoyodurada de Lugol, puede ocasionar
hinchazón de los tejidos y la consiguiente opacidad.
La hinchazón y la opacidad tienden a enmascarar
algunos detalles de los vasos del tejido
subepitelial, de modo que siempre es mejor evaluar
los capilares y los vasos con solución salina antes
de aplicar cualquier otra solución.
La otra tarea importante en este punto es
identificar los bordes distal y proximal de la zona
de transformación. El borde interno se define por la
totalidad de la circunferencia de la unión
escamoso-cilíndrica. Cuando la unión se localiza
proximal al orificio cervical externo, dentro del
conducto, hace falta un esfuerzo adicional para
visualizar toda la unión. Si la unión está bastante
cerca del orificio cervical externo, en ocasiones es
posible verla si se abren las valvas del espéculo
vaginal y, con un aplicador de punta de algodón, se
levanta el labio anterior o se baja el labio
posterior del cuello. También puede usarse un
espéculo endocervical o las ramas de una pinza de
disección larga, lo que a menudo permitirá
inspeccionar una porción mayor del conducto. La
habilidad para estas maniobras se adquiere con la
práctica. Si no se visualiza la unión
escamoso-cilíndrica en su toda su circunferencia, el
procedimiento colposcópico se considera inadecuado o
insatisfactorio.
El límite distal de la zona de transformación, es
decir, la ubicación de la unión escamoso-cilíndrica
original, puede identificarse si se observan las
aberturas de los folículos de Naboth más distales en
los labios del cuello uterino y se les conecta
mediante una línea imaginaria.
Aplique el ácido acético
Este
paso puede llevarse a cabo usando ácido acético
glacial diluido en una solución entre el 3% y el 5%.
Es preferible usar ácido acético diluido al 5%, ya
que los cambios de acetoblanqueo pueden ser más
rápidos y más evidentes que con una solución entre
el 3% y el 4%. Si se usa vinagre de mesa blanco,
generalmente es ácido acético al 5%, pero vale la
pena confirmar la concentración de la solución. Los
dos objetivos principales de aplicar el ácido
acético son, en primer lugar, efectuar otra
inspección de toda la unión escamoso-cilíndrica
nueva y, en segundo lugar, detectar y evaluar
cualquier área atípica o anormal de la zona de
transformación. El ácido acético debe aplicarse
profusamente al cuello uterino con un hisopo con
punta de algodón, con torundas de algodón, con una
gasa de 5 x 5 cm o con un rociador, de modo que
cubra toda la superficie cervical, incluido el
orificio cervical externo.
Enjugar el cuello uterino varias veces con una
torunda de algodón u otro aplicador grande ayuda a
coagular y retirar el moco, lo cual a su vez
contribuye a que el ácido acético penetre por
completo en el epitelio. Puede ser difícil extraer
el moco del conducto, pero es posible, y bastante
fácil, empujarlo momentáneamente hacia el interior
del conducto con una torunda de algodón empapada en
ácido acético, sobre todo si el moco impide evaluar
alguna característica importante, como la unión
escamoso-cilíndrica. En este caso, la torunda
también sirve para aplicar el ácido a la unión
escamoso-cilíndrica, que puede estar proximal al
orificio cervical, y para manipular el cuello
uterino a fin de ver puntos de interés que de otro
modo quedan ocultos. Este paso requiere de
paciencia, porque el efecto de acetoblanqueo se
instala gradualmente en el curso de unos 60 segundos
y puede desaparecer pasado ese lapso. Por
consiguiente, puede repetirse la aplicación del
ácido acético cada 2 a 3 minutos durante el examen.
Para ello es posible usar la misma torunda y
aprovechar el ácido acético que se acumula en la
cara posterior de la vagina.
Aplique
la solución yodoyodurada de Lugol (prueba de
Schiller)
Las
células epiteliales escamosas normales (tanto las
originales como las células metaplásicas maduras)
contienen depósitos de glucógeno que se tiñen de
color castaño caoba o casi negro al aplicarles una
solución que contiene yodo, como la solución de
Lugol. En cambio, el epitelio cilíndrico normal no
contiene glucógeno y no capta el yodo ni se tiñe. De
manera análoga, la metaplasia escamosa inmadura, el
epitelio inflamatorio y en regeneración y la zona de
transformación congénita contienen muy poco o nada
de glucógeno y no se tiñen con el yodo, o lo hacen
solo parcialmente. Los condilomas también se tiñen
parcialmente con el yodo o no se tiñen en absoluto.
Las zonas de transformación anormales, como aquellas
con neoplasia intraepitelial cervical (NIC) o cáncer
invasor, contienen muy poco o ningún glucógeno. El
grado de diferenciación de las células en una lesión
escamosa preneoplásica determina la cantidad de
glucógeno intracelular y, en consecuencia, la
intensidad de la tinción observada. Por
consiguiente, según los diversos grados de la NIC,
es de esperarse toda una gama de coloración, desde
el castaño pálido hasta el amarillo mostaza. En
general, la NIC de alto grado capta menos el yodo y
produce zonas de color amarillo mostaza o azafrán.
En algunos casos de NIC de alto grado, la aplicación
enérgica o repetida de yodo a veces puede desprender
el epitelio anormal; el estroma subyacente se verá
pálido, ya que carece de glucógeno.
Es importante integrar siempre los resultados de las
pruebas con solución salina, ácido acético y yodo
para hacer una evaluación colposcópica. La prueba de
Schiller también es muy útil para determinar si
existen lesiones vaginales. La aplicación de la
solución yodoyodurada delineará claramente los
bordes de una lesión antes de tomar una biopsia o
intentar un tratamiento.
Tome biopsias del cuello uterino, si es necesario
Una vez
que se detecta una zona de transformación anormal,
debe evaluarse el área y compararla con el resto del
cuello uterino. Si se encuentra cualquier otra área
anormal, el colposcopista deberá decidir en ese
momento de dónde tomar una o varias biopsias.
Resulta esencial obtener una o más biopsias con
sacabocado, dirigidas, de las zonas que la
colposcopia identifique como anormales o dudosas. La
biopsia debe tomarse del área de la lesión que
muestre las peores características y esté más
cercana a la unión escamoso-cilíndrica. Siempre debe
efectuarse el proceso bajo control colposcópico,
aplicando con firmeza la pinza para biopsia, con las
mandíbulas bien abiertas, a la superficie cervical
en duda. Con esta maniobra, el cuello uterino puede
retroceder un poco, pero esto es normal.
Para obtener una muestra de tejido, la pinza para
biopsia se dirige bajo visión colposcópica a la zona
de donde se obtendrá la biopsia. El cuello uterino
tiende a resbalarse bajo la presión, pero suele ser
fácil sujetarlo y obtener el tejido si la pinza para
biopsia tiene bordes cortantes anchos y bien
afilados, con uno o dos dientes para anclar la pinza
en el momento de tomar la biopsia. También puede
usarse una pinza de Pozzi para fijar el cuello
uterino antes de tomar la biopsia. Entonces, se
cierran las mandíbulas de la pinza completamente, se
extrae la muestra y se coloca de inmediato en
formol. La biopsia debe ser lo bastante profunda
para obtener estroma, a fin de observar si hay
invasión. El corte debe hacerse mediante el cierre
rápido y firme de la pinza. Debe evitarse abrir y
cerrar la pinza varias veces o girarla, ya que eso
puede machacar la muestra de tejido. El
procedimiento suele ser indoloro si se lleva a cabo
de manera eficaz, con una pinza para biopsia dentada
y bien afilada. A veces es útil sujetar el posible
sitio de biopsia con un gancho para piel; si es
difícil, se debe hacer solo con la pinza. Una vez
tomada la biopsia, es aconsejable indicar el sitio
de donde se tomó en un diagrama del cuello uterino
del formulario de registro. Es importante colocar la
muestra en un frasco rotulado, con formol al 10%. El
sitio de la biopsia o biopsias puede cauterizarse
con solución de Monsel o con una barra de nitrato de
plata al concluir el procedimiento, para controlar
la hemorragia.
Aplique
solución de Monsel después de la biopsia
Es común
realizar hemostasia con el uso de solución de Monsel
(subsulfato férrico) en el sitio de la biopsia. Esto
se logra ejerciendo una suave presión con un hisopo
con punta de algodón impregnado con solución de
Monsel (véase el anexo 3). La solución de Monsel es
el agente hemostático más usado para después de la
biopsia o la escisión cervicales, y funciona bien
cuando tiene una consistencia espesa, como la del
dentífrico. La consistencia pastosa se logra
exponiendo la solución base al aire en un envase
pequeño, lo que ocasiona evaporación y espesamiento
del agente, o con un horno de microondas. Esta
consistencia puede mantenerse si se conserva la
pasta en un envase cerrado y se agrega una pequeña
cantidad de solución de Monsel cuando se seque y se
vuelva demasiado espesa.
También puede usarse una barra de nitrato de plata
para cauterizar el sitio de la biopsia. La acción
hemostática de estos productos químicos es mucho
mejor si se aplica la sustancia con prontitud, antes
de que la zona empiece a sangrar, para permitir el
contacto directo del producto con el tejido en lugar
de que lo haga con la sangre.
Haga un
legrado endocervical, si es necesario
Hay tres
circunstancias comunes en las cuales debe realizarse
un legrado endocervical (LEC), para lo cual se usa
una legra o cucharilla endocervical. En el primer
caso, si el examen colposcópico del ectocérvix no
muestra ninguna anormalidad, pero la mujer fue
remitida por una anomalía citológica, debe
efectuarse un LEC para evaluar adecuadamente el
conducto cervical, que puede contener un cáncer
invasor oculto o alguna otra lesión. En el segundo
caso, si la citología de envío indica que puede
haber una lesión glandular, debe realizarse un LEC
(independientemente de los hallazgos del examen
colposcópico). En el tercer caso, debe hacerse un
LEC si el examen colposcópico resultó
insatisfactorio (se haya descubierto o no una lesión
cervical). No obstante, debe señalarse que el LEC
brinda muy escasos resultados en manos inexpertas,
ya que a menudo las muestras tomadas son
inadecuadas. Así pues, en tales situaciones, un LEC
negativo no debe tomarse como prueba inequívoca de
ausencia de neoplasia en el conducto cervical.
En las tres situaciones mencionadas, y en particular
en el caso de una lesión acetoblanca que se extiende
hacia el conducto, puede ser prudente extirpar el
cuello uterino con un cono (mediante escisión
electroquirúrgica con asa o conización con bisturí
frío, según convenga. Sin embargo, esta medida
genera una enorme carga de trabajo para los
servicios de histopatología y, como tal, puede no
ser factible en varios países del África
subsahariana y otras regiones en desarrollo con
servicios de histopatología sumamente limitados o
que no cuentan con ellos. Al valorar a las pacientes
en un medio así, queda a discreción del
colposcopista el decidir si debe realizarse un LEC o
una biopsia de cono. Debido al riesgo de un efecto
adverso sobre el desenlace del embarazo, el LEC está
absolutamente contraindicado en las mujeres
embarazadas.
Antes de hacer el LEC, el fondo de saco posterior
debe estar seco, para evitar que el tejido legrado
se pierda en la solución de ácido acético que se
acumuló durante su aplicación al cuello uterino.
Durante el LEC, el colposcopista sostiene la legra o
cucharilla como un lápiz y raspa el conducto
cervical con movimientos firmes, cortos y lineales
cortos, lineales hasta tomar muestras de su
totalidad. La legra debe permanecer dentro del
conducto durante todo el procedimiento. Al
retirarla, hay que tener cuidado de hacerla girar,
para que los contenidos de la cucharilla salgan en
ella. El material extraído debe ponerse ya sea sobre
una gasa o sobre un pedazo de papel marrón y
colocarse de inmediato en formol. Puede extraerse
cualquier tejido residual del conducto con una
pinza. Para evitar la posible confusión de tomar
involuntariamente muestras de una lesión visible en
el ectocérvix o de incluir tejido residual de una
biopsia exocervical cercana al orificio cervical
externo en la muestra de la legra endocervical,
algunos colposcopistas realizan un LEC bajo control
colposcópico antes de tomar la biopsia cervical.
Inspeccione las paredes vaginales, la vulva, el
periné y la región perianal
Al
momento de retirar el espéculo, deben inspeccionarse
las paredes vaginales y, en seguida, el epitelio
vulvar, perineal y perianal. Se bañan estas
superficies con ácido acético y, tras un par de
minutos, se observan y se evalúan las zonas
acetoblancas. No hay un acuerdo general sobre si
estas zonas deben examinarse así, pero parece
razonable hacerlo, dado que la exploración entraña
muy poco tiempo y esfuerzo adicionales y que el VPH
tiene propensión a infectar estas zonas y causar
lesiones intraepiteliales, la mayoría de las cuales
son susceptibles de tratamiento.
Tacto
vaginal bimanual y tacto rectal
Algunos
médicos consideran que deben realizarse un tacto
vaginal bimanual y un tacto rectal antes de la
colposcopia, otros creen que deben hacerse después y
unos cuantos no los incluyen como parte del
protocolo normal en la consulta de colposcopia. Si
se realiza antes de la colposcopia, debe usarse
solamente agua como lubricante. A pesar de esta
falta de acuerdo, el tacto vaginal bimanual y el
tacto rectal pueden proporcionar información sobre
la orientación del eje de la vagina antes de
insertar el espéculo vaginal, y permiten palpar el
cuello uterino en busca de nódulos o dureza y masas
en otras estructuras pélvicas, como los ovarios y el
útero. Se ha sostenido que el reconocer otras
anomalías, como la presencia de fibroides uterinos
de gran tamaño, es importante para planear el mejor
tratamiento para la paciente.
Explique
a la paciente los hallazgos
Una vez
que la paciente se haya vestido, explique
cuidadosamente los hallazgos del examen y déle la
oportunidad de hacer preguntas. Comente el plan de
tratamiento, haga hincapié en la importancia de un
seguimiento adecuado y aborde los posibles
obstáculos para el cumplimiento.
Registre
los hallazgos
Deben
registrarse los hallazgos del examen colposcópico
con ayuda de los formularios apropiados, que se
archivarán de manera tal que puedan consultarse
fácilmente.
Si
la mujer está embarazada
Los
efectos del embarazo sobre el cuello uterino son
edema, aumento en el área del epitelio, dilatación y
abertura del orificio cervical externo y eversión.
Al avanzar el embarazo, estos cambios se acentúan,
de modo que un examen inadecuado al inicio del
embarazo puede volverse adecuado en una etapa
posterior debido a la eversión. Sin embargo, ciertas
dificultades de la exploración se incrementan con el
transcurso del embarazo: las paredes vaginales
tienden a ser redundantes y a colapsarse, lo que
dificulta la visión; el moco cervical aumenta; la
mayor vascularidad favorece la presencia de
hemorragia; el patrón de los vasos sanguíneos en el
tejido seudodecidual cervical puede semejar un
cáncer invasor; y la NIC adquiere el aspecto de un
grado más avanzado del que en realidad tiene (por el
mayor tamaño, el edema y el patrón vascular). Por
todo ello, se requiere una considerable experiencia
para la colposcopia durante el embarazo.
Los pasos del procedimiento colposcópico en una
mujer embarazada son similares a los ya descritos,
pero debe tenerse más cuidado para no lesionar
ningún tejido al realizar el tacto vaginal o
insertar el espéculo. Si se necesita obtener una
muestra para citología, puede hacerse con espátula,
aplicando una presión suave para no causar una
hemorragia. Algunos prefieren tomar la muestra para
citología al final de la colposcopia, para evitar
una hemorragia inducida que pueda enmascarar el
campo colposcópico, pero hay riesgo de que la
muestra sea hipocelular y deficiente, por la
eliminación de las células durante los diferentes
pasos del procedimiento colposcópico.
Conforme avanza el embarazo, la biopsia cervical se
asocia con una mayor probabilidad de hemorragia, más
profusa y que a menudo puede ser difícil de
controlar. Siempre deben ponderarse los riesgos de
la biopsia contra el riesgo de pasar por alto un
cáncer invasor en estadios iniciales. Debe tomarse
una biopsia o realizarse una escisión en cuña de
toda lesión sospechosa de ser un cáncer invasor. Es
recomendable usar una pinza para biopsia bien
afilada, que desgarra menos los tejidos. La biopsia
siempre debe efectuarse bajo visión colposcópica, a
fin de controlar su profundidad. Para reducir al
mínimo la hemorragia, es útil aplicar de inmediato
solución de Monsel o nitrato de plata en el sitio de
biopsia, dejar a la paciente en reposo durante los
siguientes 15 a 30 minutos y usar un tampón o algún
otro paquete hemostático que ejerza presión sobre el
sitio de la biopsia. Algunas mujeres pueden requerir
una inyección de vasopresina en el cuello uterino o
puntos de sutura para lograr la hemostasia. A fin de
evitar un esfacelo tisular intenso por la solución
de Monsel, no deben dejarse los paquetes
hemostáticos en la vagina más de unas cuantas horas
después de aplicar la pasta. Otra opción en las
mujeres embarazadas es tomar la biopsia cervical con
un asa de diatermia. Si la colposcopia es inadecuada
y la citología sugiere un cáncer invasor, debe
realizarse una conización, de preferencia en el
segundo trimestre. Las lesiones no invasoras pueden
evaluarse después del parto.
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